20 de Junio de 2018

Con la suba de tasas, el descuento de cheques llega al 70%

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En ese contexto, empresarios PYMES advierten que es un momento “muy difícil” en cuanto al financiamiento.

Las empresas que salen a vender los cheques se encuentran con tasas que en los bancos llegan hasta el 55% y en financieras al 70%, describe Guillermo Gammacurta en una nota para ambito.com.

"Las PYMES estamos quemando los cheques para pagar sueldos e impuestos", admitió en tono amargado un empresario que acaba de descontar un cheque de primera línea en un banco del que es cliente a una tasa del 43% anual para hacerse del efectivo necesario para cumplir con las obligaciones.

Mientras la mano férrea del Banco Central mantiene la tasa de política monetaria al 40% para frenar la corrida cambiaria, el efecto derrame sobre el costo del financiamiento de las pymes se hace sentir con fuerza.

En una serie de consultas con empresarios de diversos rubros, Ámbito Biz constató que en los bancos el descuento de cheques se realiza a una tasa que empieza en un 38% (en el caso del Banco Nación) y puede llegar al 55%, siempre que quien se presenta con la necesidad de vender el cheque sea un cliente con un perfil intachable.

Algunos bancos mayoristas como el caso del BST (Banco de Servicios y Transacciones) descuentan a un exorbitante tasa del 70%. A estos niveles hay que sumarles las comisiones y costos administrativos, lo que elevan 2 o 3 puntos porcentuales el Costo Financiero Total (CFT).

Claro que esas tasas se consiguen en los bancos pero a medida que sube el riesgo, lógicamente aumenta la tasa. Tal es el caso de muchos empresarios PYMES que se ven obligados a acudir a una financiera para vender el cheque y deben convalidar descuentos que pueden llegar a un 70%.

Al respecto, un empresario pyme afirma que "en una financiera de primera línea si sos cliente con los papeles presentados podés llegar conseguir un 65%, sino se va al 70%". "La verdad que está muy difícil el descuento de cheques y las tasas muy altas por arriba del 50% en los bancos", afirma un empresario metalúrgico.

"Si me atraso un día con la energía tengo que pagar un 10% más, entonces si no vendo el cheque estoy con un serio problema porque me cortan la luz", sostiene Daniel Rosato, presidente de I.P.A. (Industriales Pymes Argentinos).

La suba del dólar y el posterior traslado a precios de insumos, también complica a las PYMES que además deben hacer frente a un consumo interno que no muestra vigorosos signos de recuperación y la suba de tarifas de servicios que deben afrontar. A esta situación se le agrega el crecimiento de las importaciones, lo que pone a las empresas en una encrucijada de difícil resolución.

"Las empresas pymes en las desesperación de la caída del mercado interno lo que hacemos es llamar a un cliente para venderle y le damos plazo a pagar a 60, 90 o 150 días para tener los cheques, y después vamos al banco a venderlos para poder pagar los sueldos o el IVA", alerta Ariel Aguilar, presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA).

Con las empresas afinando los números, la rentabilidad se achica cada vez más ante la imposibilidad de trasladar a precios el aumento de los costos. En algunos casos se trabaja con resultados negativo para mantener la producción.

"Se perdió la rentabilidad por la suba de tasas porque los márgenes son muy estrechos y los plazos que damos a nuestros clientes son largos para sostener la venta", relata resignado un empresario.

En la misma línea, Marco Meloni dirigente de la Fundación Protejer afirma que "lo peor es que se alargan los plazos porque lo que sucede es que el proveedor que te vende tiene poder de decisión en cuanto a la forma en que tenés que pagarle, en el medio en la confección si le vendés a un híper pagan a 60 o 90 o 120 días, con lo cual la PYME está hecha un sándwich entre dos prensas".

Otro de los aspectos que preocupa y mucho a los industriales PYMES es la cuestión de los embargos de la AFIP por los atrasos en los pagos de impuestos, lo que también complica el acceso al financiamiento por parte de las empresas.

El año pasado que unas 200 mil PYMES de distintos sectores sufrieron embargos, lo que permite inferir que se privilegia mantener las persianas abiertas.

"Hoy las PYMES lo único que están pudiendo hacer es pagar los sueldos y tratando de pagar los impuestos como pueden y resignando rentabilidad", explica Aguilar.

En la misma línea, Rosato sostiene que "nuestra propuesta es que los embargos se suspendan por un determinado tiempo hasta que las pymes nos podamos acomodar y después ver caso por caso para determinar la situación de cada uno".

A la cuestión de los embargos, los empresarios nucleados en IPA le llevarán al Gobierno tres temas que requieren una solución "urgente". En primer lugar solicitarán que se especifique el precio de las tarifas de energía para que las pymes puedan planificar.

También que se regule las importaciones para evitar el ingreso de productos que se fabrican en el país y por último que haya un financiamiento preferencial para que las empresas que tengan que vender cheques puedan hacerlo con un descuento racional.

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