18 de Noviembre de 2017

El déficit comercial llegaría a 8.000 millones de dólares en 2017

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El rojo de la balanza se encamina a ser el más alto de la historia argentina. Hasta septiembre acumulaba US$ 5.200 millones, cuenta Ismael Bermúdez en un reporte para clarin.com.

La suba de las importaciones no tiene techo: crecen por precio y por cantidades. Y las exportaciones crecen menos también por precio y cantidades.

El resultado es una balanza comercial crecientemente deficitaria que podría superar este año los US$8.000 millones, más que duplicando el rojo estimado por el Ministerio de Hacienda, y va camino a convertirse en el mayor déficit comercial de la historia argentina.

Argentina importa más. Más autos, y otros bienes de consumo durables y no durables, bienes intermedios, equipos y bienes de capital.

Según el INDEC, este año, hasta septiembre, las importaciones aumentaron 17,7%. Los incrementos llegan a todos los rubros: vehículos automotores de pasajeros (43,1%), bienes de capital (26%), bienes de consumo alimenticios y durables (18,3%), bienes intermedios (11,7%), piezas y accesorios para bienes de capital (11,7%) y combustibles y lubricantes (7,3%).

“El aumento de las importaciones está asociado a un relativo atraso cambiario que abarata las importaciones en términos de los precios internos y a la recuperación de la actividad económica que traiciona la demanda de insumos y bienes de capital para la producción”, dice un informe del IARAF (Instituto Argentina para el Análisis Fiscal).

Son datos que preocupan porque el déficit comercial se convierte en divisas que salen del país, cuando por el nivel del endeudamiento, el país necesita que ingresen dólares “genuinos”, y no sobre la base del endeudamiento, como viene pasando en los últimos años.

En el proyecto de Presupuesto 2018, el Gobierno prevé que “las necesidades de financiamiento ‘efectivas’ -excluyendo las refinanciaciones con organismos públicos y organismos internacionales- sumarán $1.008.522 millones, equivalentes al 8,2% del PBI, lo que constituye una magnitud significativa”. Equivale a unos US$ 56.000 millones, de acuerdo a ASAP.

Una gran parte de las compras provienen de Brasil.

Según Ecolatina, “las importaciones desde Brasil no encuentran su techo. La inundación del mercado local de automóviles, vehículos de carga, tractores, autopartes y motos de origen brasileño son reflejo de esto. Del mismo modo, están creciendo con fuerza las importaciones de Brasil de laminados y manufacturas de hierro, insumos difundidos para la producción manufacturera y la construcción".

"De esta manera, mientras que las exportaciones de Brasil al Mercosur crecieron 30% interanual en octubre, las ventas de Brasil a nuestro país casi duplicaron dicho ritmo de crecimiento (52,6%)”, añade la consultora.

Ecolatina señala que “el deterioro del déficit bilateral con Brasil se explica por el fenomenal dinamismo de las importaciones provenientes de ese país. Estas trepan 32% interanual en los primeros diez meses de 2017, prácticamente al doble del ritmo de las importaciones totales de Argentina (17,7% interanual acumulado a septiembre).

Parte de esta expansión se explica por el aumento de demanda de bienes durables -las importaciones totales de automóviles crecieron en los primeros nueve meses del año 43% interanual y en particular las compras automotrices a Brasil se incrementaron 46,1% interanual- y por el fuerte aumento de las importaciones de bienes de capital: acumulan a septiembre un alza del 26%, mientras que los provenientes de Brasil treparon 37,6%”.

A todo esto se suma el deterioro de los términos de intercambio porque los precios de las importaciones crecen más que los de las exportaciones.

Por ejemplo, el INDEC señala que entre enero y septiembre de este año “el saldo de la balanza comercial fue deficitario en US$ 5.200 millones.

Si en este período se hubiesen registrado los mismos precios que en igual período de 2016, el saldo comercial habría sido deficitario en US$ 2.997 millones.

Bajo este supuesto, el país tuvo una pérdida en los términos del intercambio de US$ 1.910 millones debido a que la variación positiva del índice de precios de las exportaciones (1,3%) fue inferior al aumento de los precios de las importaciones (6%)”.

Guido Lorenzo y Angel Maridueña, economistas de ACM, precisan que “el déficit externo observado en la actualidad podría deberse en parte a una mayor demanda de insumos básicos para la producción, que se produce luego de una reapertura ‘gradual’ del comercio exterior.

De hecho, se evidencia que la demanda de Bienes de Capital se profundiza en los nueve meses del año creciendo a un ritmo del 26% , cuando en mismo período de 2016 cedía en 2,8%.

Dentro de esta categoría, las maquinarias y materiales eléctricos crecen a una tasa interanual de 18,5% y junto con los de material de transporte que suben 49,3% , son los que influyen mayoritariamente en la dinámica agregada de los Bienes de Capital”.

En Bienes Intermedios, con una suba de 11,7% (-14,5% el año previo) -prosigue el Informe de ACM- las mayores compras se concentran en productos provenientes de la industria química, manufacturera (plástico y caucho) y metales comunes, las cuales representan el 70% del total importado en bienes intermedios en el acumulado a septiembre de 2017.

También los combustibles y lubricantes exhiben un mayor dinamismo, expandiéndose a un ritmo anual del 7,3% en contraste con mismo período del año anterior cuando caía 30,4%.

Las importaciones de consumo crecen a una tasa del 18,3% y es esperable su exposición al alza (8,4% a/a en 2016) tomando en consideración su estrecha relación con el crecimiento económico, dice el Informe.

“No obstante, al interior de los mismos es importante recalcar que no todo lo que se importa se considera bienes no duraderos, el 40% es proveniente de la industria química y de insumos eléctricos para el hogar (32% y 8%, respectivamente). En este caso, las importaciones consisten en pinturas, materiales quirúrgicos, jeringas. Es decir, bienes que no son estrictamente de consumo inmediato, sino más bien durables”.

Los economistas de ACM concluyen que “si bien la dinámica actual del sector externo es un factor que podría influir negativamente desde la óptica de la generación de divisas, si se alinean los incentivos y la política económica se encamina hacia un mayor crecimiento de la producción, el proceso de expansión económica podrá compensar dicho desequilibrio, haciendo que el crecimiento sea sostenible en el tiempo.

"Lo que no es sostenible es una economía que dependa siempre de la importación de bienes del exterior para crecer; en ese caso se seguirá cayendo en la restricción externa que opera antes que el empleo llegue a su nivel potencial con las consecuencias que ya hemos vivido: fuerte devaluación, reducción del poder de compra de los ingresos domésticos y equilibrio externo”, añaden.

Fuente: clarin.com

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