19 de Agosto de 2018

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Liderazgo Emprendedor: ¿Cómo influyen los estados de ánimo en nuestras prácticas?

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¿Cómo producir resultados extraordinarios?

Cuando hablamos en general de los estados de ánimo y las emociones las asociamos a los asuntos de corazón. 

Como dice Blaise Pascal: (Científico, filósofo y escritor francés. 1623-1662) "El corazón tiene sus razones que la razón desconoce". Blaise Pascal nos advierte la importancia de la emocionalidad para comprender la acción humana, nos dice que debemos prestar mayor atención y cuidado a nuestra vida emocional, a pesar que nos han educado en arbitrariedad de privilegiar ante todo lo racional y esconder las emociones. 

¿Por qué es importante aprender a observar nuestros estados de ánimo? Cómo los estados de ánimo influyen en el mundo personal y empresarial? 

Nuestras emociones y estados de ánimo son determinantes básicas de lo que podemos o no lograr en los diferentes dominios de nuestras vidas, trabajo, social, relaciones, aprendizaje y otros, y cuando hablamos de la vida emocional, de la emocionalidad, podemos hacer la distinción “entre el estado de ánimo y las emociones, hay una distinción muy sutil porque en algunos casos es difícil diferenciar las unas de las otras”.

Tomemos un ejemplo: Cuando una empresa nos llama para decirnos que han aceptado nuestra oferta de trabajo y que firmaremos un contrato que consideramos muy importante, este hecho hace que nuestro horizonte de posibilidades cambie. El futuro que tenemos por delante es ahora diferente. Nuevas emociones nos embargan, felicidad, optimismo, excitación y alegría.

“Cada vez que experimentamos una interrupción en el fluir de la vida se producen emociones”.

Podemos distinguir que las emociones son generadas por circunstancias, en tanto que los estados de ánimo nos constituyen, es decir que estamos siempre inmersos en un determinado estado de ánimo. “Los estados de ánimo son fenómenos simultáneamente lingüísticos, históricos y biológicos”. 

Los podemos observar como juicios automáticos acerca de nuestras posibilidades en el futuro y también como sensaciones y posturas corporales. ¿Cómo un estado de ánimo predominante en una empresa puede abrir o cerrar posibilidades? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Qué tenemos que tener en cuenta?

Los estados de ánimo son fundamentalmente sociales, son como ondas que embriagan al todo social, trasuntan lo que le está pasando en la empresa y en su conjunto, incluyendo con ello desde un gobierno, un equipo de fútbol, todo un momento por el que cruza una sociedad.

El saber reconocer las emociones y los estados de ánimo de una empresa es primordial, ya que sus líderes pueden aprender a identificar y ayudar a otros en determinados momentos de crisis o desequilibrio de un grupo, como así también predisponer a las personas a un estado de ánimo de ambición y en consecuencia obtener logros extraordinarios.

El conocer las ventajas de un determinado estado de ánimo, ayuda al líder conductor a inspirar y comprometer al resto del grupo a que despierte, y predisponerlo a un nuevo estado de ánimo y en consecuencia a una nueva acción, es decir, a una práctica efectiva con los logros que se quieren obtener. 

Cabe destacar que el cambio en este caso, no tiene que ver con la motivación o un premio como suele suceder y si con la auto-motivación de las personas en función del compromiso con su superación personal y en su conjunto.

El aprender a ser un observador de los estados de ánimo nos abre a “nuevas posibilidades” para tener en cuenta. Distinguimos cuatro estados de ánimo básicos, estrechamente relacionados entre sí:

Los estados de ánimo del resentimiento, de la aceptación o la paz, de la resignación y de la ambición. Y cada uno de ellos con lleva una vital importancia en la vida de las personas y las instituciones, empresas y otros. Hoy quiero enfocarme en como reconocer los estados de ánimo negativos que nos impiden una acción efectiva y cómo observar los estados de ánimos positivos que pueden ayudar al emprender, a la gestión y el trabajo en equipo. Y destacar también que los estados ánimo pueden transformarse.

Los estados de ánimo negativos son los que impiden nuestra capacidad de acción.

• Resignación: “Evalúo que nada va a mejorar esto, siempre ha sido así, siempre será así y no hay nada qué hacer para que yo pueda cambiarlo”. Clausuro las posibilidades futuras.
• Desesperanza: “No percibo sino posibilidades negativas para mí en esto; nada puede hacerse para mejorarlo”.
• Resentimiento: “Evalúo que tú me has cerrado posibilidades en esto; te declaro responsable y estoy comprometido a no tener conversaciones contigo sobre esto en el futuro”. 
• Confusión: “No sé qué está pasando aquí y no me gusta. No veo posibilidades para mí y, además, no sé qué hacer”.
• Agobio: “Evalúo que debo trabajar más y más rápido para cumplir con mi compromisos y evitar que se me cierren posibilidades en el futuro”.
• Arrogancia: “Evalúo que no tengo nada de que aprender aquí”.


Estado de ánimo positivos.
• Ambición: “Evalúo que permanentemente se estarán tanto abriendo como
• cerrando “Posibilidades” para mí, y acepto esto, y ve posibilidades de acción donde otros normalmente no las ven y se compromete a realizar las acciones futuras”.
• Serenidad: “Evalúo que permanentemente se estarán tanto abriendo como cerrando posibilidades para mí, acepto esto, y estoy agradecido a la vida que así sea”.
• Confianza: “Evalúo que estás siendo sincero cuando me haces ésta promesa”.
• Aceptación: “Evalúo que hay posibilidades que no están abiertas aquí para mí, y las acepto”.
• Asombro: “No sé qué está ocurriendo aquí, pero me gusta. Sospecho que abre nuevas oportunidades para mí”.
• Resolución: “Estoy tomando acciones para concretar estas posibilidades que evalúo abiertas para mí”.
• Confianza en mí mismo: “Tengo el juicio fundado que soy competente para actuar en este dominio”.

Como dice el filósofo Blaise Pascal: “El hombre tiene ilusiones como el pájaro alas. Eso es lo que lo sostiene”.

Cada vez que nos comprometemos con el desafío de producir un resultado extraordinario y realizamos las acciones necesarias para que el resultado deseado ocurra, podemos observar que nuestro estado de ánimo es de ambición, es decir que nuestro compromiso con el accionar también pueden producir estados ánimo y emociones favorables para la construcción de nuevas posibilidades y oportunidades.


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