20 de Noviembre de 2017

INDUSTRIA TEXTIL: ETAPA DE TRANSICIÓN

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La caída acumulada de la actividad industrial durante el primer trimestre del año, -2,4% según INDEC, fue encabezada por la industria textil, que descendió 17,2%.

Este sector industrial es de larga tradición en nuestro país. Desde la llegada de inmigrantes europeos a principios del siglo XX, que contaban con el oficio de la costura, se empezó a conformar una estructura que luego se fue desarrollando longitudinal y transversalmente.

Para entender un poco el esquema productivo, se lo puede dividir en distintos eslabones a medida que se avanza en la cadena. El primero es la parte agroindustrial, que elabora fibras vegetales o animales, insumo de las prendas, como ser algodón, lana, lino o yute.

El segundo eslabón está conformado por hilanderías que transforman esas fibras en hilos de algodón, acrílico o lana. El tercero son las tejedurías, planas, de punto o rectilíneas, que elaboran la tela en crudo. Una vez tejida, se manda la tela a la tintorería para hacerle terminación, color y estampado.

Toda esta parte se engloba dentro de la fabricación de textiles. El quinto eslabón es el corte y la confección, que vendría a ser la fabricación de indumentaria. Finalmente, se la comercializa. Todo el proceso está atravesado por el diseño.

Dentro de la Industria Textil, la Industria de la Indumentaria se encuentra muy atomizada, conformada por pequeñas y medianas empresas, salvo excepciones, que requieren insumos importados para producir. A la vez, compiten con bienes finales del exterior. En la parte de comercialización, son unas pocas grandes empresas las que lideran el mercado.

La industria textil fue históricamente perjudicada por los modelos económicos aperturistas. El gobierno anterior, de corte proteccionista, encontró en el sector una pieza clave del desarrollo socioeconómico del país, principalmente por su capacidad de generar puestos de trabajo en estratos sociales medios y bajos.

Más allá de que esta política no haya logrado consolidar una industria competitiva internacionalmente, la industria textil argentina llegó a emplear a 360 mil personas directas e indirectas según datos del Ministerio de Producción.

Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el crecimiento del sector entre 2002 y 2016 fue del 89,5% en términos productivos. La participación de empresas textiles nacionales en el mercado pasó entre 2002 y 2015 del 25% al 50%.

Producción de fibras nacionales

Desde fines de 2015, la industria textil entró en crisis, como consecuencia de la retracción del consumo interno y la apertura de las importaciones. Esto queda a la vista al analizar la capacidad instalada. Para el primer trimestre de 2017, el indicador marca un 56% de utilización promedio, el mínimo de la serie 2012-2017.

Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), la suma de las de importaciones de prendas de vestir para el periodo enero-abril de 2017 alcanza un total de USD174 millones en valor FOB y 7,7 millones de kilos, significando un incremento interanual es de 28% en dólares y 56% en volumen.

Estos valores superaron lo ingresado mensualmente desde el 2000. Por su parte, la importación de productos textiles alcanzó un récord histórico en marzo, 22.125 toneladas, cifra que representa un incremento del 14% interanual.

Estos números adquieren mayor relevancia cuando la unidad de medida ya no son dólares importados o kilos producidos, sino cantidad de trabajadores despedidos.

En el último informe publicado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, se atribuyen 3.752 despidos y 11.820 en la industria textil, uno de los más damnificados junto al metalúrgico en lo que a despidos y suspensiones dentro de la industria se refiere. El sector textil representa alrededor del 10% del empleo de toda la industria.

La respuesta del gobierno, fue la firma de un compromiso con el objetivo de estimular el consumo, cuidar el empleo y luchar contra la informalidad.

En concreto, se refiere al lanzamiento de dos herramientas de financiamiento para los rubros Indumentaria, Calzado y Marroquinería para la compra de productos nacionales en 3 y 6 cuotas sin interés, la puesta en marcha del Programa de Transformación Productiva de subsidios y capacitaciones para incorporar de a poco a los trabajadores textiles al sector dinámico de la economía, y el envío de un proyecto de ley al Congreso a fin de desestimular la informalidad laboral vía la reducción de cargas patronales.

Queda abierto el debate acerca de si este es un plan que puede realmente transformar a la industria, o se necesitan medidas más específicas a fin de proteger un sector base para la economía de muchas familias de bajos estratos sociales.

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